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"Las situaciones de injusticia y pobreza en el mundo de hoy son incontables y dramáticas y es necesario combatir dentro del corazón del hombre las causas más profundas del mal que le separan de Dios, sin olvidar cubrir sus necesidades más urgentes en el espíritu de la caridad de Cristo." |
Pídele hoy a Dios que te ayude a rendirte ante el Misterio que te rodea, confiando en que el universo está en las buenas manos de Dios. Pídele que aumente tu fe en el amor radical y en la bondad de Dios, que pueden vencer todos tus temores y poner en orden tus deseos.
Mientras más nos acercamos a la tierra, nos vamos dando más cuenta de cómo la familia humana con sus diferencias en el lenguaje, la cultura, la religión y la identidad nacional o étnica ha deslucido este maravilloso regalo de diversidad por culpa de la competencia y la desconfianza que han levantado barreras, muros y provocado conflictos. Las diferencias se han transformado en profundas divisiones alentadas por el odio y la violencia. Judíos, cristianos, musulmanes, en Oriente Medio, al autoproclamarse como el pueblo del Libro de la Palabra de Dios, ahondan las divisiones y los desacuerdos entre ellos. En muchas partes de nuestro mundo, la avidez de poder, de gloria, de recursos y riqueza a la que sucumbe tanta gente es la causa de interminables guerras y conflictos étnicos.
Se estima que hoy en día hay 15 millones de refugiados que han sido expulsados de sus hogares y de sus países por conflictos y persecuciones. La mitad de estas personas desplazadas han vivido en campamentos de refugiados durante años en fronteras remotas y desconocidas. La otra mitad, desgraciadamente, forma parte de una ingente masa invisible de personas vulnerables que viven en los barrios más pobres de las ciudades de nuestro mundo. Otras casi 25 millones de personas viven desplazadas en sus propios países, aterrorizadas y expulsadas de sus hogares por fuerzas armadas nacionales, paramilitares o grupos guerrilleros. A otros que huyen de la persecución en busca de seguridad se les niega la protección y el asilo político levantando altos muros y poniendo barreras en Europa y Estados Unidos. Fáciles presas de los traficantes de personas, esta gente desesperada y explotada, termina, a menudo, en el círculo vicioso de la esclavitud moderna.
Los pecados de la desconfianza y la división — alimentado por las mentiras, el engaño, y la ambición de más poder y control — conduce a esa violencia y a ese desplazamiento que tan bien conocen los equipos de hombres y mujeres que trabajan en el Servicio Jesuita a Refugiados. A pesar de la profunda bondad de nuestro mundo, el autor del Libro del Génesis también nos relata como el pecado de la división de la primera pareja humana concluye en su desplazamiento del paraíso. Se nos recuerda que el pecado es una realidad en el mundo. Experimentamos este debilidad no sólo en nuestras vidas personales, sino también en nuestro trabajo con los refugiados y desplazados forzosos en nuestro mundo.
Pidamos al Señor, en esta primera semana de retiro, que abra nuestros ojos y corazones a la realidad de la belleza de nuestro mundo, pero también a sus debilidades y pecados que todos compartimos.
Peter Balleis SJ
Director Internacional del JRS
Roma, Italia
Dírigete a Dios como a un amigo al que habla un amigo.
Háblale a Dios sobre tu respuesta, sobre tus necesidades y sobre tus deseos más profundos.
Termina tu oración con el Padrenuestro, la plegaria que Jesús nos enseñó.
Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno.
Génesis 3:23-24
Y así fue como Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido formado. Habiendo expulsado al hombre, puso querubines al oriente del jardín del Edén y también un remolino que disparaba rayos para guardar el camino hacia el Árbol de la Vida.

