Las bases teológica, espiritual y ética del trabajo del JRS: una posible contextualización para un nuevo debate
Boston, 7 de octubre de 2011 – Muchos de los que responden a los refugiados son grupos de 'base confesional'. Esto saca a colación la pregunta de por qué la fe – en particular la fe en el evangelio de Cristo – inspira a tantos de aquellos que quieren ayudar a los que fueron expulsados de su tierra. ¿Ofrece la acción basada en la fe, o acaso la propia fe, algo que los migrantes forzosos necesitan en especial?
Guerras, terremotos y desastres políticos matan a mucha gente. También ponen fin a la manera de vivir que se presupone disfrutaban los desplazados. Al romperse la rutina cotidiana, la migración forzosa parte en dos el propio dominio de lo secular1. Igual que un terremoto resquebraja la corteza terrestre, la crisis de los refugiados quiebra las explicaciones sobre el sentido de la vida.
Tanto los refugiados como quienes les acompañan se preguntan a veces si el mal y la destrucción están ganando la partida a la existencia humana. El desplazamiento a menudo hace que nos formulemos preguntas de índole religiosa, cuestiones sobre el sentido último de las cosas2.
Esto nos propone dos posibilidades espirituales. Tanto los refugiados como los que trabajan con ellos pueden concluir que mediante esta brecha abierta en la rutina de su cotidianidad ellos son testigos de un abismo sin sentido. La desesperación puede convertirse en una respuesta razonable cuando uno mira a ese pozo sin fondo de oscuridad abierto por el desastre y el desplazamiento.
De forma alternativa, ellos pueden percibir, aunque sutilmente, una fuente de esperanza más profunda que el significado secular que ha quedado roto. Pueden sentirse invitados a una fe y a una espiritualidad más profunda, a confiar de nuevo en que hay esperanza más allá de lo que hasta ahora para ellos tenía sentido. Esta fe puede ayudar a los desplazados a salir adelante, y, sin duda, a luchar activamente por un mejor futuro.
La fe también puede dar energía a aquellos que, por si mismos, no son víctimas, a trabajar para ayudar a quienes lo son. También moldeará la manera en que ellos luchen. La orientación espiritual de quienes son testigos de la crisis conformará la manera en que ellos traten de ayudar.
Esto nos lleva a uns cuantas preguntas. ¿De qué manera es el desplazamiento un reto y/o una invitación a la fe? ¿qué recursos de la fe pueden ayudar a los refugiados y a los trabajadores del JRS a hacer frente a estos retos? ¿qué modelos de espiritualidad pueden ayudarles con estos desafíos? ¿cómo puede el JRS y su personal reflexionar más sobre los recursos espirituales en potencia disponibles para estos trabajadores y aquellos a quienes sirven?
La fe cristiana y el JRS
Muchos temas en la teología cristiana, incluida la católica, son particularmente pertinentes con la situación de los refugiados y sería de ayuda reflexionar sobre cómo estos podrían modelar el trabajo del JRS.
La memoria historica tanto de cristianos como de judíos ha llevado a los seguidores de ambas tradiciones a responder a las necesidades de los desplazados. Cuando el hambre obligó al pueblo de Israel a ser migrantes forzosos en Egipto, en un momento en el que gobernantes autoritarios explotaban a lsrael en Egipto, y cuando un tirano babilonio les convirtió en exiliados, Dios vio su necesidad, escuchó su clamor de justicia, les liberó y llevó a un país libre. Así, la fe tanto de judíos como cristianos les llama a ser como este Dios en el que creen.
Los cristianos también recuerdan que apenas después de la primera Navidad, el mensajero de Dios se le apareció a José, diciéndole: "Levántate, coge al niño y a su madre, huye a Egipto... Herodes está buscando al niño para destruirlo." Jesús, María y José reunían la definición internacional de refugiado contemporánea: huyeron de la persecución cruzando fronteras internacionales.
Así que no nos sorprende que la parábola de Jesús sobre el juicio final nos diga que en el Reino de Dios entrarán aquellos que hayan acogido a extranjeros entre ellos (Mt. 25:35). La fe en la proclamación de Jesús de este Dios llevó a la fundación del JRS.
La fe católica ve a la Iglesia tanto como una fuente de "estrecha unión con Dios" como de "unidad de toda la raza humana."3 La fe y el amor por el Dios de todo el universo llama a la solidaridad más allá de las fronteras nacionales, especialmente con aquellos que sucumben al fracaso del moderno sistema estatal.
Este tema podría dar la fuerza necesaria al JRS para defender una mayor apertura hacia los que buscan asilo. Impulsaría tanto a la Iglesia Católica como al JRS a tratar de asistir a todos los desplazados forzosos, ya sean refugiados de acuerdo con la ley internacional o lo que la Iglesia ha llamado 'refugiados de facto' – personas que han tenido que cruzar la frontera por causas diferentes a la persecución y que han sido desarraigadas dentro de su propio país4.
A la hora de enfrentarse con un profundo dolor humano, la fe cristiana también puede ayudar a sostener la esperanza y promover una acción continua de apoyo a los refugiados. Cuando parece que el trabajo en su nombre no da resultado, la cruz de Cristo es una poderosa señal de que Dios sigue al lado de aquellos que sufren y mueren. La cruz, en otras palabras, es un poderoso signo de que Dios está presente en la solidaridad con todos los que sufren, que nunca los abandona y que camina con ellos incluso en la oscuridad de la muerte.
Así, el amor de Dios encarnado en la cruz sigue siendo una fuente de esperanza incluso frente a un aparente fracaso. Y la cruz no es la palabra final. La resurrección de Cristo es una promesa de que, aún cuando se pierde, se sufre, cuando la muerte parece tener la última palabra, podemos confiar en que el amor de Dios acompañará a todos los que sufren a una nueva vida, igual que Su amor hizo por Jesús resucitándole de la muerte.
Podemos preguntar de qué manera estas dimensiones de la fe continúan siendo una fuente central de energía espiritual y ética del JRS. ¿Hay maneras de profundizarlas? ¿Tendrán problemas los trabajadores del JRS con esta fe mientras la organización camina hacia su cuarta década?
Una fe inclusiva
La fe cristiana, tal y como se entiende en el JRS, también crea solidaridad, sin fronteras excluyentes, con gentes de otras tradiciones. La fe cristiana comparte su energía para sostener la esperanza no sólo con el judaísmo, su hermana mayor religiosa, sino también con aspectos significativos del Islam, el Hinduismo y el Budismo.
El mismo Islam comenzó como una comunidad religiosa organizada con la Héjira de Mahoma o migración de la Meca a Medina. El Budismo empezó con el reconocimiento por parte del Gautama de que la esperanza se puede sostener en medio del sufrimiento y que la compasión para los que sufren es un paso en el camino de la liberación.
La fe cristiana que da fuerza al Servicio Jesuita a Refugiados alienta – y pide – que judíos, musulmanes, hindúes, budistas, y miembros de otras tradiciones religiosas sean acompañados y atendidos como los son los refugiados cristianos, y que sus creencias, esperanzas y dudas sean respetadas. La fe cristiana también pide al JRS que encuentre vías al entendimiento y la cooperación interreligiosa con los de otras confesiones a la hora de compartir esfuerzos en favor de los desplazados5.
La fe católica también lleva al JRS a acompañar y servir a los desplazados que no son creyentes, y a cooperar activamente con aquellos que trabajan con los refugiados aunque no tengan motivaciones religiosas. La fe católica enseña que la compasión liberadora del Dios de Jesús es la última fuente de esperanza que fortalece su respuesta; también reconoce que el compromiso con la dignidad y el valor de los desplazados arraiga en el hecho de que todos los seres humanos han sido creados a imagen de Dios y que poseen derechos inalienables.
Así, el trabajo del JRS en favor de los desplazados se puede apoyar en base a una humanística secular y quiere trabajar con todos aquellos que apoyen los derechos de los desplazados.
¿Qué oportunidades y desafíos al trabajo del JRS como agencia cristiana y jesuita ofrece el hecho de que muchos de los que están siendo atendidos no sean cristianos? ¿Qué consecuencias tiene que algunos trabajadores del JRS sean budistas, musulmanes e hinduístas? ¿Puede haber alguna reflexión interreligiosa dentro del personal del JRS? ¿Cómo se podría fomentar más? ¿Cómo puede el trabajo del JRS como agencia cristiana y jesuita ser sostenido y profundizado, teniendo en cuenta que algunos de sus trabajadores y de sus contrapartes hacen su labor por razones seculares?
Algunas cuestiones éticas
Aparte de estos temas religiosos y espirituales, el trabajo del JRS, hoy en día, hace que nos formulemos unas cuestiones éticas. Por ejemplo, el JRS es una contraparte implementadora (de proyectos) de grandes, y a menudo altamente burocratizadas agencias que tienen menos compromisos con el acompañamiento de los refugiados que los que trata de tener el JRS. Una burocracia multifacética puede ser una herramienta necesaria para la distribución de servicios en medio de complejas emergencias. Aunque también puede amenazar el estilo más personal de respuesta a los desplazados que el JRS trata de proveer.
Esto puede implicar retos: ¿cómo sostener un acompañamiento real mientras se trabaja de la forma profesional y responsable que suelen requerir las agencias financiadoras? Algunos de estos desafíos pueden ser de naturaleza ética, especialmente si las necesidades de los desplazados y los requisitos exigidos por las contrapartes o financiadores entran en conflicto.
Un tema similar puede aparecer cuando los objetivos del acompañamiento y de servicio entran en conflicto con las metas de incidencia política. Hace cuarenta años, se fundó Médecins Sans Frontières después de que un grupo de médicos abandonaron el Comité Internacional de la Cruz Roja porque creyeron que el deseo del CICR de proteger su servicio humanitario siendo neutral ponía en entredicho su deber de dar testimonio ('temoignage') a las graves violaciones a los derechos humanos de las que eran testigos.
El 'temoignage' de este tipo es un aspecto de lo que el JRS entiende por advocacy. Pero hablar alto puede tener consecuencias políticas. Esto podría llevar a gobiernos autoritarios o militares a expulsar al JRS de su territorio, impidiendo de esta manera el acompañamiento y el servicio. ¿Cómo manejar una situación tan conflictiva como esta?
El JRS tiene muchas otras metas que pueden entrar en conflicto, a veces desde una òptica ética. Por ejemplo, ¿cómo puede el compromiso del JRS permanecer fiel a su inspiración jesuita relacionarse con su deseo de incluir a los no jesuitas – incluidas las mujeres - entre su personal y sus cuadros directivos?
Estos no son más que unos pocos de los temas que merecen un debate más profundo. Mi objetivo es proponer algunas directrices; no quiero limitar la amplitud del debate. Confiemos en que los documentos elaborados en esta sección respondan a estos y otros muchos temas.
Notas
1. Utilizo el término secular como "de o perteneciente al mundo" tal y como define el Oxford English Dictionary
2. Para un debate sobre la religión como respuesta a experiencias de límites, ver David Tracy, Plurality and Ambiguity: Hermeneutics, Religion, Hope (San Francisco: Harper and Row, 1987), especialmente los capítulos tres y cuatro
3. Concilio Vaticano II, Lumen Gentium (Constitución Dogmática de la Iglesia), no. 1. En Walter M. Abbott y Joseph Gallagher, eds. The Documents of Vatican II (New York: America Press, 1966).
4. Ver Concilio Pontificio "Cor Unum" y Concilio Pontificio para la Atención Pastoral de Migrantes y Personas en Itinerancia, "Refugiados: un reto a la solidaridad," 1992, no. 4, on line en: http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/corunum/documents/rc_pc_corunum_doc_25061992_refugees_en.html (accedido el 23 de julio de 2010), y Jesuit Refugee Service, "The JRS Charter," en JRS, Everybody's Challenge: Essential Documents of Jesuit Refugee Service 1980-2000 (Roma Prati, Italia: JRS, 2000), no. 8.
5. La orden de los jesuitas identificó la cooperación y el diálogo interreligioso como una de las prioridades de su misión. Ver Congregación General XXXIV de la Compañía de Jesús, "Decreto 5: Nuestra Misión y el Diálogo Interreligioso," en John W. Padberg SJ ed., Jesuit Life & Mission Today: The Decrees and Accompanying Documents of the 31st-35th General Congregations of the Society of Jesus (Saint Louis: Institute of Jesuit Sources, 2009), 547-556. Como labor jesuita, el JRS trata de estar especialmente atento a los temas interreligiosos que emanan de su trabajo con los desplazados y con sus compañeros de diferentes tradiciones rfeligiosas.
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Jesuitas, teólogos y personal del JRS se reunieron en Boston para desarrollar recursos que ayuden al personal a encontrar un sentido ético y espiritual en su trabajo. (Boston College) |
Guerras, terremotos y desastres políticos matan a mucha gente. También ponen fin a la manera de vivir que se presupone disfrutaban los desplazados. Al romperse la rutina cotidiana, la migración forzosa parte en dos el propio dominio de lo secular1. Igual que un terremoto resquebraja la corteza terrestre, la crisis de los refugiados quiebra las explicaciones sobre el sentido de la vida.
Tanto los refugiados como quienes les acompañan se preguntan a veces si el mal y la destrucción están ganando la partida a la existencia humana. El desplazamiento a menudo hace que nos formulemos preguntas de índole religiosa, cuestiones sobre el sentido último de las cosas2.
Esto nos propone dos posibilidades espirituales. Tanto los refugiados como los que trabajan con ellos pueden concluir que mediante esta brecha abierta en la rutina de su cotidianidad ellos son testigos de un abismo sin sentido. La desesperación puede convertirse en una respuesta razonable cuando uno mira a ese pozo sin fondo de oscuridad abierto por el desastre y el desplazamiento.
De forma alternativa, ellos pueden percibir, aunque sutilmente, una fuente de esperanza más profunda que el significado secular que ha quedado roto. Pueden sentirse invitados a una fe y a una espiritualidad más profunda, a confiar de nuevo en que hay esperanza más allá de lo que hasta ahora para ellos tenía sentido. Esta fe puede ayudar a los desplazados a salir adelante, y, sin duda, a luchar activamente por un mejor futuro.
La fe también puede dar energía a aquellos que, por si mismos, no son víctimas, a trabajar para ayudar a quienes lo son. También moldeará la manera en que ellos luchen. La orientación espiritual de quienes son testigos de la crisis conformará la manera en que ellos traten de ayudar.
Esto nos lleva a uns cuantas preguntas. ¿De qué manera es el desplazamiento un reto y/o una invitación a la fe? ¿qué recursos de la fe pueden ayudar a los refugiados y a los trabajadores del JRS a hacer frente a estos retos? ¿qué modelos de espiritualidad pueden ayudarles con estos desafíos? ¿cómo puede el JRS y su personal reflexionar más sobre los recursos espirituales en potencia disponibles para estos trabajadores y aquellos a quienes sirven?
La fe cristiana y el JRS
Muchos temas en la teología cristiana, incluida la católica, son particularmente pertinentes con la situación de los refugiados y sería de ayuda reflexionar sobre cómo estos podrían modelar el trabajo del JRS.
La memoria historica tanto de cristianos como de judíos ha llevado a los seguidores de ambas tradiciones a responder a las necesidades de los desplazados. Cuando el hambre obligó al pueblo de Israel a ser migrantes forzosos en Egipto, en un momento en el que gobernantes autoritarios explotaban a lsrael en Egipto, y cuando un tirano babilonio les convirtió en exiliados, Dios vio su necesidad, escuchó su clamor de justicia, les liberó y llevó a un país libre. Así, la fe tanto de judíos como cristianos les llama a ser como este Dios en el que creen.
Los cristianos también recuerdan que apenas después de la primera Navidad, el mensajero de Dios se le apareció a José, diciéndole: "Levántate, coge al niño y a su madre, huye a Egipto... Herodes está buscando al niño para destruirlo." Jesús, María y José reunían la definición internacional de refugiado contemporánea: huyeron de la persecución cruzando fronteras internacionales.
Así que no nos sorprende que la parábola de Jesús sobre el juicio final nos diga que en el Reino de Dios entrarán aquellos que hayan acogido a extranjeros entre ellos (Mt. 25:35). La fe en la proclamación de Jesús de este Dios llevó a la fundación del JRS.
La fe católica ve a la Iglesia tanto como una fuente de "estrecha unión con Dios" como de "unidad de toda la raza humana."3 La fe y el amor por el Dios de todo el universo llama a la solidaridad más allá de las fronteras nacionales, especialmente con aquellos que sucumben al fracaso del moderno sistema estatal.
Este tema podría dar la fuerza necesaria al JRS para defender una mayor apertura hacia los que buscan asilo. Impulsaría tanto a la Iglesia Católica como al JRS a tratar de asistir a todos los desplazados forzosos, ya sean refugiados de acuerdo con la ley internacional o lo que la Iglesia ha llamado 'refugiados de facto' – personas que han tenido que cruzar la frontera por causas diferentes a la persecución y que han sido desarraigadas dentro de su propio país4.
A la hora de enfrentarse con un profundo dolor humano, la fe cristiana también puede ayudar a sostener la esperanza y promover una acción continua de apoyo a los refugiados. Cuando parece que el trabajo en su nombre no da resultado, la cruz de Cristo es una poderosa señal de que Dios sigue al lado de aquellos que sufren y mueren. La cruz, en otras palabras, es un poderoso signo de que Dios está presente en la solidaridad con todos los que sufren, que nunca los abandona y que camina con ellos incluso en la oscuridad de la muerte.
Así, el amor de Dios encarnado en la cruz sigue siendo una fuente de esperanza incluso frente a un aparente fracaso. Y la cruz no es la palabra final. La resurrección de Cristo es una promesa de que, aún cuando se pierde, se sufre, cuando la muerte parece tener la última palabra, podemos confiar en que el amor de Dios acompañará a todos los que sufren a una nueva vida, igual que Su amor hizo por Jesús resucitándole de la muerte.
Podemos preguntar de qué manera estas dimensiones de la fe continúan siendo una fuente central de energía espiritual y ética del JRS. ¿Hay maneras de profundizarlas? ¿Tendrán problemas los trabajadores del JRS con esta fe mientras la organización camina hacia su cuarta década?
Una fe inclusiva
La fe cristiana, tal y como se entiende en el JRS, también crea solidaridad, sin fronteras excluyentes, con gentes de otras tradiciones. La fe cristiana comparte su energía para sostener la esperanza no sólo con el judaísmo, su hermana mayor religiosa, sino también con aspectos significativos del Islam, el Hinduismo y el Budismo.
El mismo Islam comenzó como una comunidad religiosa organizada con la Héjira de Mahoma o migración de la Meca a Medina. El Budismo empezó con el reconocimiento por parte del Gautama de que la esperanza se puede sostener en medio del sufrimiento y que la compasión para los que sufren es un paso en el camino de la liberación.
La fe cristiana que da fuerza al Servicio Jesuita a Refugiados alienta – y pide – que judíos, musulmanes, hindúes, budistas, y miembros de otras tradiciones religiosas sean acompañados y atendidos como los son los refugiados cristianos, y que sus creencias, esperanzas y dudas sean respetadas. La fe cristiana también pide al JRS que encuentre vías al entendimiento y la cooperación interreligiosa con los de otras confesiones a la hora de compartir esfuerzos en favor de los desplazados5.
La fe católica también lleva al JRS a acompañar y servir a los desplazados que no son creyentes, y a cooperar activamente con aquellos que trabajan con los refugiados aunque no tengan motivaciones religiosas. La fe católica enseña que la compasión liberadora del Dios de Jesús es la última fuente de esperanza que fortalece su respuesta; también reconoce que el compromiso con la dignidad y el valor de los desplazados arraiga en el hecho de que todos los seres humanos han sido creados a imagen de Dios y que poseen derechos inalienables.
Así, el trabajo del JRS en favor de los desplazados se puede apoyar en base a una humanística secular y quiere trabajar con todos aquellos que apoyen los derechos de los desplazados.
¿Qué oportunidades y desafíos al trabajo del JRS como agencia cristiana y jesuita ofrece el hecho de que muchos de los que están siendo atendidos no sean cristianos? ¿Qué consecuencias tiene que algunos trabajadores del JRS sean budistas, musulmanes e hinduístas? ¿Puede haber alguna reflexión interreligiosa dentro del personal del JRS? ¿Cómo se podría fomentar más? ¿Cómo puede el trabajo del JRS como agencia cristiana y jesuita ser sostenido y profundizado, teniendo en cuenta que algunos de sus trabajadores y de sus contrapartes hacen su labor por razones seculares?
Algunas cuestiones éticas
Aparte de estos temas religiosos y espirituales, el trabajo del JRS, hoy en día, hace que nos formulemos unas cuestiones éticas. Por ejemplo, el JRS es una contraparte implementadora (de proyectos) de grandes, y a menudo altamente burocratizadas agencias que tienen menos compromisos con el acompañamiento de los refugiados que los que trata de tener el JRS. Una burocracia multifacética puede ser una herramienta necesaria para la distribución de servicios en medio de complejas emergencias. Aunque también puede amenazar el estilo más personal de respuesta a los desplazados que el JRS trata de proveer.
Esto puede implicar retos: ¿cómo sostener un acompañamiento real mientras se trabaja de la forma profesional y responsable que suelen requerir las agencias financiadoras? Algunos de estos desafíos pueden ser de naturaleza ética, especialmente si las necesidades de los desplazados y los requisitos exigidos por las contrapartes o financiadores entran en conflicto.
Un tema similar puede aparecer cuando los objetivos del acompañamiento y de servicio entran en conflicto con las metas de incidencia política. Hace cuarenta años, se fundó Médecins Sans Frontières después de que un grupo de médicos abandonaron el Comité Internacional de la Cruz Roja porque creyeron que el deseo del CICR de proteger su servicio humanitario siendo neutral ponía en entredicho su deber de dar testimonio ('temoignage') a las graves violaciones a los derechos humanos de las que eran testigos.
El 'temoignage' de este tipo es un aspecto de lo que el JRS entiende por advocacy. Pero hablar alto puede tener consecuencias políticas. Esto podría llevar a gobiernos autoritarios o militares a expulsar al JRS de su territorio, impidiendo de esta manera el acompañamiento y el servicio. ¿Cómo manejar una situación tan conflictiva como esta?
El JRS tiene muchas otras metas que pueden entrar en conflicto, a veces desde una òptica ética. Por ejemplo, ¿cómo puede el compromiso del JRS permanecer fiel a su inspiración jesuita relacionarse con su deseo de incluir a los no jesuitas – incluidas las mujeres - entre su personal y sus cuadros directivos?
Estos no son más que unos pocos de los temas que merecen un debate más profundo. Mi objetivo es proponer algunas directrices; no quiero limitar la amplitud del debate. Confiemos en que los documentos elaborados en esta sección respondan a estos y otros muchos temas.
David Hollenbach SJ, Director del Centro de Derechos Humanos y Justicia Internacional del Boston College
Notas
1. Utilizo el término secular como "de o perteneciente al mundo" tal y como define el Oxford English Dictionary
2. Para un debate sobre la religión como respuesta a experiencias de límites, ver David Tracy, Plurality and Ambiguity: Hermeneutics, Religion, Hope (San Francisco: Harper and Row, 1987), especialmente los capítulos tres y cuatro
3. Concilio Vaticano II, Lumen Gentium (Constitución Dogmática de la Iglesia), no. 1. En Walter M. Abbott y Joseph Gallagher, eds. The Documents of Vatican II (New York: America Press, 1966).
4. Ver Concilio Pontificio "Cor Unum" y Concilio Pontificio para la Atención Pastoral de Migrantes y Personas en Itinerancia, "Refugiados: un reto a la solidaridad," 1992, no. 4, on line en: http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/corunum/documents/rc_pc_corunum_doc_25061992_refugees_en.html (accedido el 23 de julio de 2010), y Jesuit Refugee Service, "The JRS Charter," en JRS, Everybody's Challenge: Essential Documents of Jesuit Refugee Service 1980-2000 (Roma Prati, Italia: JRS, 2000), no. 8.
5. La orden de los jesuitas identificó la cooperación y el diálogo interreligioso como una de las prioridades de su misión. Ver Congregación General XXXIV de la Compañía de Jesús, "Decreto 5: Nuestra Misión y el Diálogo Interreligioso," en John W. Padberg SJ ed., Jesuit Life & Mission Today: The Decrees and Accompanying Documents of the 31st-35th General Congregations of the Society of Jesus (Saint Louis: Institute of Jesuit Sources, 2009), 547-556. Como labor jesuita, el JRS trata de estar especialmente atento a los temas interreligiosos que emanan de su trabajo con los desplazados y con sus compañeros de diferentes tradiciones rfeligiosas.

